Cuándo decir NO antes de que sea demasiado tarde

Foto cortesía de @Sasint

Te ha pasado que a lo largo del día te topas con la palabra NO y todo tiene un, pero, proyectos en nuestro trabajo, con nuestros hijos, pareja, amigos. Parece que todo estuviera en contra o como sí tuviéramos la necesidad de querer cambiarlo todo.

Detrás de la palabra NO se oculta la necesidad de poner límites, de darnos un espacio. Cuando te encuentres con el mismo diálogo al día, date un respiro para pensar; ¿esto, realmente me corresponde?, ¿qué debo soltar?, ¿qué es mi responsabilidad?

Los límites existen para llevar una vida en armonía con nuestros seres a quienes amamos como; padres, pareja, amigos, hijos, compañeros de trabajo y pocas veces nos detenemos a pensar que el límite entre lo ajeno y lo privado es la llave para llevar una vida en paz interior que promueve ambientes de trabajo con mayor empatía, una cultura más inclusiva haciéndonos responsables de nuestros actos.

Más allá de que permitas todo, para evitar decir NO, se trata de hace un espacio al día para encontrar un balance entre lo que te corresponde hacer y lo que debemos soltar.

Suena fácil y requiere disciplina, amor propio para darte cuenta de la necesidad de voltearte a verte y pensar en dónde estamos parados y hacía donde pondremos nuestra energía.

A partir de ahora, cuando te des una pausa al día y recuerdes las veces que utilizabas la palabra NO para referirte al comportamiento, idea, proyecto o relación, puedas recordar que detrás de un NO, existe una necesidad interna que debe ser escuchada para vivir en armonía con los demás.

Cuéntanos, cuántas veces dices NO, desde la necesidad o el límite.

Deja un comentario