¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas tienen más energía, mejor digestión o incluso mejor estado de ánimo que otras? La respuesta está en el interior de nuestro cuerpo, específicamente en la microbiota.

La microbiota es el conjunto de millones de microorganismos como; bacterias, virus, hongos y otros que viven principalmente en nuestro intestino, aunque también habitan en la piel, la boca, los pulmones y en las zonas íntimas.

La microbiota comienza a desarrollarse desde el nacimiento. Factores como el tipo de parto (natural o cesárea), lactancia materna, alimentación, el uso de antibióticos y el entorno en el que crecemos, influyen directamente en su composición. A lo largo de la vida, este ecosistema cambia y se adapta. Sin embargo, el consumir altas cantidades de azúcar, estrés constante, falta de sueño y consumo excesivo de antibióticos altera ese equilibrio.

Tu intestino: más que un órgano digestivo

Durante mucho tiempo, se pensó que la función del intestino es digerir los alimentos. Sin embargo, los avances científicos han revelado que el estomago está compuesto por hormonas ya que está conectado directamente con el sistema nervioso y tiene una gran influencia con los sentimientos y la forma en que percibimos la vida, siendo esto un factor determinante al momento de tomar decisiones, controlar impulsos y la cantidad de energía.

En nuestro interior vive la microbiota intestinal, una de las más importantes del cuerpo además de microbiota cutánea, oral o vaginal.

La microbiota intestinal tiene como principal función:

  1. Digestión de alimentos y absorción de nutrientes.
  2. Es responsable de la producción de vitaminas como la B12, K y el ácido folico.
  3. Fortalece el sistema inmune.
  4. Regula el peso y la temperatura corporal.
  5. Regula la producción de serotonina conocida como la hormona de la felicidad.

Microbiota y bienestar emocional

En el artículo publicado en la National Library of Medicine al 17 de enero del 2020 con el título; » Mente, estado de ánimo y microbiota: eje intestino-cerebro en trastornos psiquiátricos» han mostrado que una microbiota desequilibrada puede relacionarse con síntomas de ansiedad, depresión o irritabilidad. En cambio, una microbiota equilibrada favorece la calma, concentración y una mejor respuesta ante los problemas de la vida cotidiana.

Se le conoce al intestino como el segundo cerebro ya que influye en la forma que percibimos la información del exterior debido a la comunicación constante que se lleva a cabo por el eje intestino-cerebro. Debido a este proceso, la microbiota juega un papel importante en el bienestar emocional ya que si la microbiota está alterada, puede afectar la producción de neurotransmisores y con ello el estado de ánimo, la toma de decisiones y la cantidad de energía.

Cómo cuidar tu microbiota

Pequeños cambios en tus hábitos diarios pueden hacer la gran diferencia aquí te dejo algunas claves sencillas:

1. Consume alimentos de origen natural debido a que contienen más fibra mismo que es el preferido de las bacterias. Incluye fruta, verdura, legumbres y cereales integrales. Alimentos como el plátano, avena, manzana o espárragos son excelentes fuentes de prebióticos, el “combustible” que mantiene viva tu microbiota.

2. Frecuenta alimentos fermentados como; yogurt natural, el kéfir, el chucrut, el kimchi o el kombucha contienen probióticos, microorganismos vivos que refuerzan la diversidad de tu microbiota intestinal.

3. Limita el consumo de azúcar y alimentos ultra procesados.

4. Duerme suficiente y controla el estrés con ejercicio.

5. Modera el uso de antibióticos y de ser necesario, una vez que termine, acompáñalo con probióticos.

Señales de que tu microbiota podría estar desequilibrada

Algunos síntomas que pueden indicar un desequilibrio intestinal son:

  • Gases o inflamación frecuente
  • Cambios en el tránsito intestinal (estreñimiento o diarrea)
  • Fatiga constante o dificultad para concentrarte
  • Alergias o intolerancias alimentarias nuevas
  • Cambios de humor o ansiedad sin causa aparente.

La microbiota es una aliada silenciosa que influye en casi todos los aspectos de tu salud: digestión, energía, defensas y estado de ánimo. Aunque no puedas verla, cuidarla es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar para sentirte bien hoy y en los años que vienen.

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