Dos palabras que suele significar lo mismo al momento de aplicarlos pero la realidad radica en que aceptación es un proceso que viene desde el agradecimiento, es decir, aceptamos nuestra vida tal cual es y estamos agradecidos por el cuerpo que nos tocó, la pareja que elegimos, el trabajo en el que nos desempeñamos aunque sepamos que no es perfecto. En cambio la resignación es cuando en el fondo se reconoce que podría ser mejor pero el resultado no te ha favorecido.Dicha emoción conlleva a un sentimiento de culpa, miedo , rabia.

Vivir resignados es la puerta a la depresión, ansiedad e iniciar un bucle de pensamientos que nos nublan las cosas buenas de la vida. A pesar de que la mayoría de las religiones nos invitan a resignarnos con nuestra situación actual, significa que deberíamos plantearnos el escenario de la aceptación como una prueba para ser mejor en alguna área de nuestra vida. Agradecer lo que sí tenemos construye cimientos sólidos desde el deseo positivo y la esperanza.

La Resignación nos deja con las manos vacías para seguir luchando e intentar mejorar. Comprender que existe un límite entre nuestra actitud para mejorar y reconocer el alcance limitado que tenemos ante las situaciones de la vida. El sentir que podemos controlarlo todo y que el resultado de es lo único que importa son ejemplos de ideas y creencias que parten desde la resignación.

En este sentido, la FE juega un papel importante cuando se resignación se trata, mientras que la aceptación es tomar como una prueba para mejorar, la resignación es conformarse con el resultado. Cuando se tiene fe y propósito de vida, el sentimiento de resignación no puede surgir.

Una vida sin fe se convierte en una vida vacía. En un reciente podcast de Marian Rojas médica especialista en psiquiatría y escritora española menciona que un 40% de los casos en consulta con diagnóstico depresivo en realidad llevan una vida vacía o carecen de sentido. Tener un propósito que nos mueva en una dirección es mantenernos sanos y vivos. La aceptación en cuadros clínicos de ansiedad y depresión cobran sentido cuando la parte química del cerebro se encuentra equilibrada, ya que el aceptar nuestra vida tal cual es, implica vivirla desde el agradecimiento y trabajar en mejorar.

Una vida con propósito tiene como componente la aceptación, el aceptar la vida que tenemos y comenzar a moldearlo en función de nuestras metas es la clave para ser felices y tener una vida en equilibrio.

Aceptación implica ver el arcoiris después de la lluvia, mientras que la resignación es pedir que la lluvia no regrese nunca. La base de la resignación son todas nuestras ideas y creencias limitantes referente a nuestro entorno, la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Cuéntame ¿cómo vives la vida?; con Aceptación o Resignación. Aunque las dos palabras suenan similares, el resultado que se obtiene con cada una de ellas es distinto.

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